¿Qué es un aval y para qué sirve?

Un aval es el compromiso de una persona (o entidad) de responder ante el banco por una deuda si el titular del préstamo no puede pagarla. El avalista pone como garantía su propio patrimonio o ingresos.

Es habitual pedir un aval cuando el solicitante de un préstamo o hipoteca no cumple por sí solo los requisitos de solvencia que exige el banco, por ejemplo por tener pocos ingresos o poca antigüedad laboral. Ser avalista implica un riesgo real: si el titular deja de pagar, el banco puede reclamar la deuda directamente al avalista.