Interés simple vs. interés compuesto

"Interés simple" e "interés compuesto" describen dos formas distintas de calcular cuánto crece (o cuesta) el dinero con el tiempo, y la diferencia entre ambos se vuelve enorme cuanto más largo es el plazo.

Interés simple

Con interés simple, los intereses se calculan siempre sobre la cantidad inicial, sin tener en cuenta los intereses ya generados. Si inviertes 1.000 € al 5% simple anual, ganas 50 € cada año, siempre sobre esos mismos 1.000 €.

Interés compuesto

Con interés compuesto, cada periodo los intereses generados se suman al capital, y el siguiente cálculo de intereses se hace sobre esa cantidad ya aumentada. Es "interés sobre interés", y es como funcionan la mayoría de productos de ahorro e inversión reales.

1.000 € al 5% anual durante 20 años: con interés simple terminas con 2.000 € (1.000 € de intereses). Con interés compuesto terminas con unos 2.653 € — un 33% más, solo por el efecto de que los intereses también generan intereses.

Por qué esto importa para tus decisiones

El interés compuesto favorece empezar pronto: cuanto más tiempo esté el dinero invertido, más peso tiene el efecto acumulativo frente a la cantidad que aportas. También funciona en tu contra con las deudas que generan intereses compuestos, como algunas tarjetas de crédito, donde la deuda puede crecer más rápido de lo esperado si solo pagas el mínimo.

Puedes ver el efecto del interés compuesto aplicado a tus propios números en nuestra calculadora de interés compuesto.

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